El trabajo a distancia presenta una serie de particularidades para que funcione, por lo que ambas partes: empresa y trabajador, deben invertir tiempo y esfuerzo a fin de lograrlo.

 

Es una responsabilidad compartida.

Un aspecto fundamental es confiar en los empleados, para que el teletrabajo se implemente con éxito. Las empresas tienen que asumir que su personal va a responder positivamente a su realidad y que se regirán por los mismos criterios de profesionalidad que han seguido hasta la fecha.

Obviamente, hay que profundizar el seguimiento y poner especial atención en la evaluación de los resultados.

 

Algunas recomendaciones para seguir:

1.- Fomentar la responsabilidad:

El empleado que va a trabajar a distancia asume el compromiso de mantener su dedicación a la empresa en un contexto en el que, por razones evidentes, no se le podrá supervisar con la misma intensidad que en su entorno de trabajo habitual.

De parte de la organización, se debe propiciar una cultura traducida en políticas y prácticas que apoyen la autonomía y la motivación al logro. El mensaje principal debe ser que la empresa confía en la profesionalidad de su personal, por lo que espera que actúe con responsabilidad.

 

2.- Mantener una buena comunicación:

Muchos profesionales se han adaptado rápidamente a estas condiciones, pero otros no tanto. En todo caso, empresa y empleados deben mantener un flujo de comunicación fluido, abierto y permanente.

 

3.-Establecer objetivos claros y realistas:

Las metas y objetivos fijados para cada trabajador deben ajustarse a esta situación, y deberá conocerlas antes de proceder con el trabajo a distancia.

Este paso muchas veces se pasa por alto y se mantienen los mismos criterios que habían regido hasta la fecha. En otras ocasiones, las nuevas metas son poco realistas, especialmente en lo que respecta a los plazos.

 

4.- Poner énfasis en las prioridades:

Los responsables de los equipos tienen que dirigir a los empleados hacia la consecución de los objetivos, que se consideren prioritarios. Posteriormente, podrán perseguirse las metas secundarias.

 

5.- Analizar preferentemente las tareas más relevantes:

Ligado a lo anterior, la empresa no debería poner el mismo énfasis en evaluar las tareas principales y las complementarias. La productividad de los equipos puede medirse en función de las tareas principales que completen a lo largo de un periodo predefinido, como un mes o un trimestre. Estas tareas relevantes suponen la base de la actividad de la empresa, de ahí que el feedback sea fundamental para resolver los problemas con rapidez.

 

6.-Definir el apoyo requerido:

El trabajador debe reconocer cuáles son las necesidades de formación que presenta, de acuerdo con su autoevaluación de fortalezas y debilidades.

Su supervisor debe facilitarle toda la información necesaria sobre los objetivos y los criterios de evaluación o mostrarse dispuesto a resolver dudas.

Juntos deben decidir cuál es el curso de acción a tomar para dominar esas competencias específicas del trabajo desde casa.

 

Para finalizar, es importante que el trabajador entienda y aplique el principio que lo más importante es mantenerse visible con su trabajo a distancia.

 

Y la manera de mantenerse visible es:

  • Asegurarse de cumplir o incluso superar los plazos.
  • Comunicarse pronto y a menudo para crear una percepción de fiabilidad sólida.
  • Mantener las conexiones sociales. Invitar a colegas a chats de vídeo individuales o a organizar un evento de networking virtual.
  • Hacerse visible físicamente. Esto significa mantener la cámara encendida siempre que sea posible.
  • Asegurarse de que es fácil trabajar contigo. Mantener conversaciones explícitas con los compañeros sobre sus preferencias de comunicación, negociar con ellos sobre cuáles usar y acostumbrarse a usarlas.

 

Que perciban que pueden contar contigo. Y que juntos forman un equipo.