+1 (323) 7127107 info@intelectum.net

En las grandes organizaciones de nuestro mundo globalizado, la selección de talentos culmina con programas de capacitación e inducción interna. Estas estrategias buscan reducir la curva de adaptación y proveer ideas sobre el funcionamiento, orientación e identidad; a la vez que mejoran la comunicación corporativa.

Durante su vida laboral, los trabajadores viven inmersos en ejecutar o definir tareas que requieren la capacidad de comunicarse eficazmente. Por ello, tenemos la necesidad de mantener relaciones públicas transparentes y precisas, tanto a nivel interno como externo de la empresa.

En cualquier ámbito del trabajo en equipo o individual, comunicarse es un arte. Quien transmite el mensaje requiere control y enfoque. Control para conocer las herramientas que están disponibles; enfoque para hacer uso apropiado de las mismas.

Cuando los responsables de la comunicación corporativa no ofrecen un lineamiento claro, se está pagando un alto precio. Muchas veces, se lleva a la organización lejos del objetivo común, las metas planteadas y el logro objetivos tácticos y operativos.

 

Elementos que permanecen fijos en la comunicación

Al analizar la comunicación institucional como un proceso, muchos de los profesionales del conocimiento emplean elementos comunes. Pero la comunicación no es un proceso fijo, se adapta a su entorno, como el agua a su contenedor. Un ejemplo de ella lo encontramos en las redes sociales, una comunicación que varía según el público objetivo.

Esta introspección de la comunicación debe desarrollarse en torno a diferentes componentes. Todos esos componentes llevan al éxito y a aumentar la eficacia de nuestra comunicación externa e interna en una organización.

Streamline define cinco elementos clave de una comunicación enfocada: Idea, audiencia, mensaje, técnica, acción y objetivo. Con las iniciales de cada palabra se construye la siguiente frase:

  • Idea
  • Audiencia
  • Mensaje
  • Técnica
  • Acción
  • Objetivo

I am TAO. Yo soy TAO. Yo soy el camino. Una oración que encierra un significado potente, cargado de mucha filosofía. Y Streamline lo desarrolla desde el punto de vista de la comunicación.

Veamos los elementos que esta metodología propone como vía para tener una comunicación enfocada.

 

Comunicación conectada a tu objetivo

Muchas veces creemos tener clara la idea que vamos a transmitir. Asumimos que será simple su comunicación. Sin embargo, con frecuencia, encontramos profesionales que al momento de comunicar, una decisión organizacional por ejemplo, pierden la idea y el mensaje.

El uso de ejemplos complejos, palabras ambiguas, el hecho de no reconocer la pérdida de atención del auditorio, son algunos de los elementos que confunden al receptor e instala una barrera comunicacional entre el emisor y quien recibe el mensaje.

PUEDES LEER: ¿Por qué hay tantos empleados desconectados?

Otro ejemplo recurrente del mal manejo de la idea es el simple envío de un correo electrónico. Redactamos nuestro correo y enviamos. Nunca nos detenemos a pensar en el receptor. Damos por sentado que conoce el contexto de la decisión tomada o están escuchando nuestros pensamientos.

Ante este tipo de comunicaciones, debemos tomarnos el tiempo de releer e intentar cubrir la mayor cantidad de baches que haya en la comunicación. Hacerla clara, precisa, sin distractores y totalmente enfocada en la idea que queremos transmitir. Solo después de esta revisión podremos enviar.

 

Emisor que transmite viendo su público

Luego de tener la idea, debemos conocer y definir la audiencia, de lo contrario no sabremos cuál es la mejor forma de comunicarles nuestras intenciones. No es lo mismo hablarle a doctores en una materia, que a niños de edad temprana.

Sigamos con el ejemplo del envío de un correo electrónico. Al redactar una respuesta, es una tentación pulsar “Responder a todos”. Con mucha frecuencia, sin pensarlo, lo hacemos. ¿Qué pasa cuando respondemos a todos? Cada uno de esos “todos” interrumpe su trabajo para leer nuestro correo. Un correo que quizás ni les interese. ¿Era el efecto que deseábamos?

Definir la audiencia es saber a quién queremos llegar. Solo ellos nos darán la respuesta esperada. Serán los primeros en generar la acción necesaria. Estarán rápidamente comprometidos con nuestro objetivo. Pasarán a ser nuestros aliados.

Para los demás, para todos aquellos que no son la audiencia ideal de nuestro mensaje, no seremos más que un elemento distractor de su día a día. Un ente que robó tiempo y enfoque a su productividad.

 

Comunícate con las herramientas y técnicas apropiadas

Una vez tengamos la idea clara y la audiencia definida, debemos ocuparnos de la técnica. ¿Cómo haremos llegar el mensaje? ¿Cuál es el canal más seguro? ¿Requiero una respuesta rápida? Entre otras, dichas preguntas ayudan a definir la técnica que emplearemos para llevar la audiencia el mensaje por la mejor vía.

Con la idea debidamente adaptada a la audiencia, debemos usar la técnica apropiada.  Enviar las “Normas de la Empresa” en formato editable no es lo correcto. Cualquiera lo podría modificar. Lo correcto es utilizar un formato que no permita una edición sencilla.

De igual forma, al momento de requerir algo urgente no se debe emplear un mensaje de texto para solicitar el apoyo de un colaborador. Una llamada telefónica o presentarse ante la persona nos brinda mejores resultados y estará en estrecha relación con lo que necesitamos.

Esto parece obvio, pero analicemos este punto con sinceridad: En nuestro día a día dentro de nuestra organización ¿Cuándo hemos generado comunicación deficiente? ¿Cuándo hemos sido víctimas? ¿Cuándo hemos sido victimarios?

 

Comunicación clara con la acción esencial

¿Qué busca toda esta estrategia? Sencillo: Dejar clara la acción esperada. Establecer, sin dejar lugar a dudas, cuál es la acción que deseamos que ejecute nuestro interlocutor para alcanzar el objetivo planteado. Si la acción no está clara, es posible estemos generando comunicación de tenis de mesa, donde van y vienen mensajes, pero el objetivo no se alcanza.

Esto parece simple y en el fondo lo es. Pero no es fácil de lograr. Sin embargo, si de la misma manera como desarrollamos un Protocolo de vestimenta institucional, nos enfocamos en crear un Protocolo de comunicación interna, todo el personal actual y entrante estará en la misma ola comunicacional. Pondremos coto o eliminaremos el arrastre y la fricción que genera una comunicación deficiente.

Streamline cubre todas estas áreas, y muchas más. Siempre con el foco en suministrar herramientas para incrementar la productividad de la empresa, en base a sencillos hábitos basado en la comunicación enfocada.

Recuerde la importancia de la frase I am TAO, yo soy el camino, pero ese “yo” es usted. Usted es el camino hacia la meta de convertir su empresa en una organización ágil, productiva y competitiva.

Suscríbase a nuestras publicaciones

Suscríbase a nuestras publicaciones

Suscríbete a nuestro blog y recibirás un alerta cada vez que subamos un nuevo contenido.No te pierdas los mejores consejos y análisis para incrementar tus habilidades.

Te has inscrito exitosamente