He aquí cómo liberarse de la adicción

¡Hay un informe que debe recibir tu jefe dentro de una semana! Sabes que deberías empezar de inmediato, pero algo parece mucho más interesante. Así que te dices a ti mismo:

 “¡Bueno, tengo 1 semana! hay tiempo suficiente para hacer esto.

Así que, inevitablemente, terminas involucrándote en cosas (menos) importantes como revisar ese correo electrónico y ponerte al día con tus colegas. La semana pasa y ahora solo queda un día para enviar el informe. Y sabes perfectamente que si no llega a tiempo, afectará tus rendimientos.

¡Ésto es una emergencia¡ Esto es: hacer o morir. Sientes la presión. Estás motivado para actuar. Y nada te distrae ahora. Tu mente solo se concentra en completar el informe.

“¡Uff , lo hiciste justo antes de la fecha límite!”

Pero te quedas con la extraña sensación de que realmente no hiciste tu mejor trabajo porque no tuviste el lujo de revisarlo un par de veces y arreglar los detalles más finos.

En realidad todos sabemos que no podemos dar lo mejor de nosotros si esperamos hasta el último minuto para hacer las cosas. Sin embargo, es una práctica muy común.

Una emergencia obliga a un comportamiento productivo

Obtuve esta interesante idea de un TED TALK de David Allen.

 

Una emergencia fuerza un comportamiento productivo.

¿Por qué? Porque la situación lo exige. En una situación de emergencia, el resultado es claro, la siguiente acción es clara. Hay muy poco pensamiento involucrado. Solo existe la acción.

 

Imagina que alguien cercano a ti tiene dolores en el pecho. Sospechas que es un infarto. Dadas las circunstancias, no vas a conectarte a Internet, investigar los mejores hospitales y, mientras investigas, te distraerás con lo que tu amigo publicó en Facebook. Por el contrario, entrarás en acción llevando al paciente al hospital más cercano.

 

Dejar las cosas por hacer hasta el final puede producir un comportamiento productivo, pero es una forma muy peligrosa de gestionar los compromisos… Y por supuesto, tu vida sería menos estresante si manejas las cosas cuando aparecen, en lugar de cuando explotan.

 

3 pasos que te ayudarán a tener un comportamiento productivo sin emergencias:

  1. Haz un barrido mental: captura todo lo que llama tu atención.
  2. Define la próxima acción: Pregúntate, ¿qué significa esto para mi? ¿Es accionable? Si es así, ¿cuál es la siguiente acción?
  3. Clarifica el resultado esperado: para cada elemento accionable que hayas capturado, piensa “¿Cuál es el resultado de éxito?”

 

¿Por qué estos 3 pasos realmente funcionan?

Imagina que en lugar de esperar una emergencia para definir el “resultado esperado” y la “próxima acción”, los defines cuando aparece la tarea. Esto elimina la resistencia a realizar el trabajo. Porque definir el resultado esperado te motiva a alcanzar la meta. Y definir la próxima acción te indica exactamente lo que debes hacer para seguir adelante.

Ya no dependerás de una emergencia para acelerar esa productividad. No necesitarás el látigo de los plazos de tus jefes, clientes o cónyuges para hacer las cosas. Cumplir con tus compromisos comienza a ser muy fácil, y además sería absolutamente libre de estrés.

¿Por qué no deleitarse con esa sensación de trabajar duro en algo de importancia sin tener reloj en tu cabeza? Es una sensación maravillosa. Imagínate si hicieras esto por adelantado con TODOS tus compromisos. ¡Tu vida sería muy zen!

Por Mohammed Ali Vakil