Al dar retroalimentación, puedes asumir que tu papel es decir a tu empleado lo que ves, pero es mucho más eficaz si te involucras en una conversación de dos vías.

 

Empieza por hacer preguntas sobre sus puntos fuertes.

Por ejemplo, puedes decir:

  • “Cuéntame un momento de este mes en el que te hayas sentido con energía” o
  • “¿Qué has aprendido de ti mismo al trabajar en este proyecto?”.

Pedir a los empleados que recuerden estos momentos les ayuda a comprender mejor lo que les costó llegar hasta allí, y lo que les costará volver a hacerlo.

Cuando los empleados insinúen un reto, intenta sacar a relucir su preocupación. Puede hacerles preguntas como:

  • “¿Qué resultado estás tratando de conseguir?
  • ¿Qué has intentado hasta ahora para conseguirlo?
  • ¿Cómo has manejado retos similares en el pasado?”.

 

A continuación, ayúdale a trazar el camino a seguir.

Deja que el empleado ofrezca ideas sobre los próximos pasos, pero dirige la conversación y ofrece comentarios concretos. Concluye con preguntas como:

  • “¿Cómo crees que actuarás con esto?” y
  • “¿Qué pasaría si intentaras esto?”.

 

Una mejor retroalimentación ayuda a sus empleados a comprender y aprovechar sus puntos fuertes, y quizás incluso a verse a sí mismos de una manera nueva. Y debemos acostumbrarnos a mantener continuamente estas interacciones con nuestro personal, donde practiquemos la escucha empática y el lograr que la comunicación se centre en una idea a convertir en acción que logre que nuestro objetivo se materialice.

 

Hay muchos tipos de conversaciones.

Como todo proceso comunicacional, siempre es intencional. Pero en el ámbito corporativo debemos profundizar mucho más en lo que está “detrás” de las conductas, de los hechos.

Porque todos tenemos metas que cumplir, proyectos que ejecutar y tiempos de entrega. Y el trabajo en equipo es el basamento de la operación. Y esta fluidez operacional sólo se logra con un proceso comunicacional efectivo.

 

Para lograr este feedback eficiente, te sugerimos:

  • Que la retroalimentación lleve intrínseco un proceso de APRENDIZAJE. Por tanto, hay que especificar cuáles son los objetivos del aprendizaje, las destrezas y habilidades que se deben trabajar, más que sólo centrarse en lo que deben hacer.

 

  • Permite visualizar lo que se hizo bien y lo que se puede mejorar para salir de la zona de confort, y CRECER.

 

  • Trata de sostener una conversación directa, en línea, empática, basada en preguntas donde ambas partes responden y buscan un punto de entendimiento común.

 

  • Este dialogo debe ser un proceso de inclusión de todos los asuntos que tienen importancia para las partes.

 

  • Se debe aclarar y enfatizar cómo se van a tomar las decisiones: quién estará participando y de qué manera.

 

  • De la interacción efectuada las personas tienen que salir con un conocimiento claro de lo que deben hacer. Genera en consecuencia, planes de acción en base a mejoras. Atados a objetivos específicos de aprendizaje.

 

Recuerda que el proceso comunicacional es el “vehículo” que lleva tus ideas hacia la acción y que materializa tus objetivos. Permite que se desplace sin desvíos ni interrupciones. A una velocidad rápida pero que a la vez te permita mantener el control.

¡Tú estás al volante!