La semana pasada, asesoré al dueño de una gran compañía de seguridad, él se considera muy disciplinado, organizado, muy veloz, eficiente y una persona sistemática. Lo cual, es cierto, pero siempre hay oportunidades para mejorar. La creencia de su alto nivel de eficiencia personal fue un obstáculo para comprender y aplicar InFocus al principio, él tuvo que asistir al curso práctico dos veces y a cuatro sesiones con mi persona para así entender el efecto que tiene usar InFocus, así como también entender cómo puede ayudarle a cumplir su meta: dedicarle más tiempo a su persona y a su familia.

 

El gran desafío

El mayor de los desafíos es la renuencia inconsciente a no almacenar cosas fuera de nuestra cabeza. Él toma decisiones muy rápidas e inmediatamente después delega las tareas, en vez de escribirlas y registrarlas en un lugar confiable.

 

La experiencia ha demostrado que por lo veloz del momento muchas veces fallamos en transmitir apropiadamente las ideas a nuestros subordinados, para que así ellos entiendan lo más importante por hacer y por qué. Esto genera comunicaciones (emails, reuniones ) y discusiones adicionales que consumen tiempo.

 

Paso a paso

Luego que recolectamos todo en una bandeja y pasamos por el proceso de definir y desarrollar cada idea, se dio cuenta que podía ser aún más eficiente al pasar por el proceso de pensar primero y formular una tarea completa, para así alcanzar lo que desea de forma más rápida.

 

El segundo punto más importante fue que usualmente  no completaba este proceso de pensamiento, y las cosas que acumulaban. Pero el reconocimiento más importante fue que el procesamiento es parte del trabajo del gerente, que lidera una operación eficiente en toda la compañía.

 

¿Qué hizo luego del entrenamiento?

Solicitó el entrenamiento para altos gerentes, hizo de InFocus un estándar corporativo en la empresa, e implementó con esto el inicio de una cultura organizacional donde todos hablan el mismo idioma y promueven la misma estructura mental de pensamiento crítico.