La microgerencia es un estilo de liderazgo común mediante el cual un gerente observa y controla de cerca el trabajo de los empleados; se ha convertido en sinónimo de mal liderazgo.

Todos nos hemos encontrado con uno de estos jefes o supervisores que microgerencian en algún momento de nuestra carrera. Entonces debe haber millones de ellos caminando por ahí; sin embargo, es muy difícil escuchar a alguien admitir que en realidad es un micro gerente.

Un microgerente tiende a ser “perfeccionista” con expectativas irracionalmente altas para si mismo y para los demás. Piensa que su forma de hacer algo es la mejor manera de hacerlo. Sus compañeros suelen describirlos como “fanático del control”.

Mirar por encima de los hombros de los empleados para controlarlos desperdicia tiempo, genera distracciones y resulta en la desconexión de los empleados. Es una gestión que atenta contra la productividad de la organización. Hace a quien es supervisado de esta manera menos productivos y los motiva a abandonar la empresa. El problema no es el trabajo en si, sino la naturaleza tóxica de los gerentes que “supervisan”.

Antes de comenzar con las consecuencias de este estilo de Gerencia, piensa si alguna de estas frases suele pasar por tu mente:

  • “Tomaría más tiempo mostrarle a otra persona cómo hacerlo”.
  • “¿Por qué no pueden hacer lo que les pedí?”
  • “Les expliqué esto un millón de veces y todavía no lo entienden”.
  • “Simplemente me gusta estar al tanto de cómo están progresando las cosas”.
  • “Esto es demasiado importante para dejar que algo salga mal”.
  • “Cuando no estoy involucrado, las cosas salen mal”.

Si has tenido pensamientos o sentimientos similares, también podrías ser un microgerente,

 

Efectos de la microgerencia en las empresas:

 

1. Mata la productividad

Sin siquiera tener en cuenta el tiempo que le robas al día, considera el efecto que tu escrutinio incesante tiene en el equipo.

“La autoridad, cuando se abusa de ella mediante microgerencia, intimidación o amenazas verbales o no verbales, hace que la gente se cierre y cese la productividad”. – John Stoker

Cuanto más juzgue y controle a sus empleados y sus acciones, más dudarán de sí mismos y de sus habilidades. Algunos describen una sensación de parálisis, como si simplemente no pudieran tomar una decisión sin consultar primero con su supervisor. Esto comienza a ralentizar tu negocio, ¡porque estás creando un equipo de novatos!

 

2. Aumenta la rotación

Cuando creas un ambiente de olla a presión, tu gente se agotará o se irá. En el mundo actual donde las tasas de rotación ya son un desafío considerable, ¿por qué querrías agregarle combustible al fuego?

Es obvio que tus empleados infelices comenzarán a buscar un nuevo lugar para trabajar, especialmente cuando se trata de personal a tiempo parcial o con salario mínimo. Pero hay algo más en juego: le estás quitando autonomía a tus empleados, es decir, la libertad de auto-dirigir y sentirse empoderados.

 

3. Se atrofia el crecimiento

Aunque consideras que tienes las mejores intenciones al administrar, la realidad es que estás perjudicando el crecimiento de los miembros de tu equipo. ¡Los estás haciendo depender de ti!

Cuando microgerencias, sofocas el dominio y fomentas la dependencia, frenando el crecimiento de tu equipo y, a la vez, tu desarrollo como líder.

 

4. Terminas con un personal mediocre

A menos que encuentre una manera de cortar rápidamente sus tendencias de microgerencia, encontrará que todos sus jugadores “A” se han ido a otro lado y te quedarás con B y C, aquellos que necesitan dirección constante o que pueden tolerar tu comportamiento.

Adicionalmente este estilo de gestión también puede afectar seriamente la salud mental de los empleados.

 

5. Mayores niveles de estrés.

“Las cualidades de liderazgo de los jefes” malos “con el tiempo ejercen una gran carga en la salud de los empleados”.

–  Jonathan D. Quick

(Instructor de la Facultad de Medicina de Harvard)

Un jefe que microgerencia puede conducir a una variedad de problemas de salud, incluido el estrés crónico. Exponiendo lo peor de las personas, y poniendo a prueba relaciones profesionales e incluso personales.

El microgerente puede ejercer un control excesivo sobre sus empleados si realmente cree que es la forma más efectiva de hacer el trabajo y lograr resultados. Pero la microgerencia no solo es ineficaz; sino que también puede poner en riesgo la estabilidad profesional y emocional de los empleados; quienes son la base de toda organización.

 

¡Siempre hay solución!

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