Estamos parados frente a un público al que no queremos detallar, justo antes de comenzar a presentar. De entrada, lo percibimos hostil a todo lo que vamos a decir. Y… ¿Por qué hace tanto calor? Las luces son como focos alumbrando sin misericordia hacia nuestra persona. El detalle de nuestro cuerpo, gestos, mirada, voz… ¿Me equivoco?! ¡No me equivoco!

  • Boca seca
  • Manos temblorosas
  • Vacío en el estómago
  • Temblores
  • Palpitaciones
  • Susurros
  • Vacilaciones…

¡Bienvenidos al mundo de hacer presentaciones!

 

Ah…pero no me importa: Yo ocupo una posición donde no me exigen hacer presentaciones. Si acaso una o dos veces al año… ¿Cómo? Es conveniente que sepamos que: Desde el momento que abrimos la boca para hablar, estamos haciendo presentaciones:

  • Una entrevista con un cliente
  • Una oferta de un producto o servicio
  • Un feedback a tu equipo de trabajo
  • Una conversación con tus hijos
  • Coaching o mentorías
  • Adiestramiento
  • Tormenta de ideas
  • Firma de un contrato de trabajo
  • Explicaciones técnicas
  • Reuniones de seguimiento….

 

Pasamos entre el 50 al 80% de nuestro tiempo comunicándonos.

Y como estamos sumergidos en nuestro día a día, damos por descontado nuestra habilidad en materia de comunicaciones orales.

El problema es que el mundo cambió y con él, surgió la necesidad de tener comunicaciones focalizadas. En un contexto donde recibimos información las 24 horas del día los 7 días de la semana, y además esta información viene de todos los lugares del mundo sin filtro ni descanso, es imperativo poder discriminar lo que necesitamos conocer y manejar. Y por supuesto, convertirnos en agentes efectivos dentro de este proceso comunicacional imparable.

Esta es la razón por la cual la habilidad de comunicarse ha pasado de ser una competencia accesoria, genérica y deseable, a convertirse en la competencia:

  • Vital
  • Indispensable
  • Marcadora

En las Universidades del mundo la colocan entre las cinco destrezas requeridas por cualquier estudiante, no importa la carrera o el nivel donde se encuentre.

Los departamentos de Recursos Humanos al momento de evaluar la “Empleabilidad” de los candidatos, la ubican como una “habilidad de entrada”: Si la tienes, continúa el proceso de reclutamiento. Si no, ni se molestan en moverse hacia los siguientes pasos del proceso de selección.

 

Y si esta es la situación en el mercado ¿Qué puede estar pasando dentro de las Organizaciones?

Pues seguramente tus clientes te están pidiendo que, a la hora de tener reuniones de trabajo, no les envíes el experto técnico, sino aquel empleado, que además de poseer el conocimiento, sabe cómo expresarlo, y aún más, convence con la claridad y contundencia de sus ideas.

Es conveniente entonces estar preparados para competir, y ganar, en este mundo del flujo comunicacional explosivo y caótico. El poder determinar cuál es esa información precisa y oportuna que requiero para mi trabajo, sea cual sea.

Y entender que las competencias comunicacionales siempre son mejorables, no importa el nivel donde las tengas. Nos basamos en una premisa básica que dice:

“Todo el mundo puede ser un excelente presentador”.

 

¿Cuál es el grado de dominio que tienes para presentar?

El primer paso es saber exactamente cuál es el grado de dominio que tienes con respecto a esta habilidad. De manera profesional, con personas que están capacitadas para dar una apreciación profesional y objetiva del manejo de esta destreza: El “awareness” es el primer paso en el camino del aprendizaje.

 

El arte y la ciencia.

Los siguientes pasos están diseñados para conocer al detalle lo que es “El arte” y “La ciencia” de las Presentaciones:

  • La Comunicación No Verbal (Postura, gestos, mirada),
  • La Comunicación Verbal (La Voz, la gran protagonista).
  • Los componentes requeridos para diseñar un Mensaje potente
  • Conocer y lograr rapport con tu Audiencia antes y durante la presentación.
  • Además de iniciarte en el mundo de la pasión con sus elementos de naturalidad, práctica y emoción.

 

Para luego rematar estudiando cuál es tu estilo personal al presentar

El propio, no copiado, no imitado, no aprendido. El que se desprende de tu personalidad y que no es el resultado de aplicar las distintas “etiquetas” de las comunicaciones formales de la Empresa (Emails, mensajes, documentos, reuniones, etc.).

 

Sólo conociendo tu “Voz Auténtica”

es que podrás alcanzar un absoluto dominio del proceso de Hacer Presentaciones: Y te sentirás cómodo y seguro, no importa las circunstancias en las que te toque presentar.

Será como tú “segunda naturaleza” que siempre te acompañará, aún en las condiciones más adversas.

  • ¿Tienes una reunión con un cliente?
  • ¿Debes obtener alguna aprobación de los tomadores de decisiones de tu Empresa?
  • ¿Necesitas firmar un contrato?

Este es el momento: ¡No esperes más!

 

Por Albertina Roche.