Quizás la idea más olvidada del libro clásico de Marshall, What Got You There Won’t Get You Here, es lo que él llamó el Hábito 21: la obsesión por los objetivos o por las metas. Le dio mucha importancia, así que, por supuesto, se ignoró por completo. Así que me gustaría llamar tu atención sobre ello hoy.

Muchos oradores motivacionales, libros y un surtido aleatorio de expertos afirman la importancia de establecer objetivos. Te aconsejan que tengas claro cuáles son tus objetivos:

  • Escríbelos
  • Visualízalos
  • Enfócate en alcanzarlos.
  • Pon toda tu energía en ello
  • Comprométete a alcanzarlo y hacerlo realidad.

Una de las grandes obsesiones occidentales es establecer objetivos.

Cuando se establece un objetivo, se supone que, si se hace todo lo posible, se alcanzará. Por supuesto, a menudo no es así, ya que pueden intervenir muchos acontecimientos que no están bajo tu control.

La presunción de que, si se establece un objetivo y se sigue adelante, ese objetivo se logrará, es lo que Marshall llama la Falacia de la Equidad. Cuando nos fijamos un objetivo y hacemos el trabajo y no lo alcanzamos, nos enfadamos y nos disgustamos. Quizás incluso culpamos a otras personas, quizás nos volvemos hacia el cielo y agitamos los puños y gritamos “Se supone que mi vida es justa. Si me esfuerzo, se supone que debo tener éxito”.

 

Pero por supuesto, sabemos que la vida no es justa.

Pensamos que he hecho este maravilloso trabajo y el mundo no me reconoce mis logros. Pensamos: “No es lógico. Debería haber ganado el partido. ¿Por qué no he ganado el partido?”. Y en las relaciones personales, nos enfadamos, porque invertimos en la otra persona y no resultó en que nos amara o hiciera lo que queríamos. Entonces no podemos perdonar porque deberían habernos amado por todo el esfuerzo y el tiempo y la energía invertidos, lo cual nos parece injusto.

 

A veces las personas ganan a pesar de sí mismas y a veces no lo hacen, aunque hagan todo bien.

Cuando nos obsesionamos con el objetivo y nos involucramos en la falacia de la equidad, creamos las circunstancias para una decepción extrema: Tengo objetivos que me gustaría cumplir, cosas que me gustaría hacer y montañas que quiero mover. ¿Significa eso que los objetivos no tienen cabida? Y si la tienen, ¿cómo podemos evitar la doble trampa de la obsesión por los objetivos y la falacia de la equidad?

Srikumar Rao propone que aceptes por adelantado que el resultado está fuera de tu control, sea cual sea el resultado. Y luego trabajar duro y ejecutar bien, te asegura que, a veces vas a obtener el resultado que buscas.

Pero, inevitablemente, habrá muchas ocasiones en las que algo totalmente inesperado surja de la nada y no llegues a tu destino. Así que reconoce de antemano que no tienes control sobre el resultado. Y en consecuencia, renuncia al apego al resultado, lo que te ayudará a evitar el ciclo de ver la vida como algo gratificante cuando alcanzas tus objetivos y horrible cuando no los alcanzas. Acepta que la vida no es justa. En lugar de ello, enfoca y vuelca toda tu energía emocional en las acciones que tienes que emprender para avanzar realmente hacia tu objetivo.

Las investigaciones de la Dra. Ruth Gotian revelan que la mayoría de los atletas de éxito guardan sus medallas en el armario. Para los triunfadores extremos – los que no se desmoronan- , nunca se trató del trofeo, la medalla o el premio.

 

Prosperan porque entienden que las metas siempre están en movimiento, la definición de éxito siempre está cambiando.

Durante muchos años me he preguntado por todos los atletas increíbles que trabajan tan duro para llegar al equipo olímpico de EE.UU. y porque son los cuartos mejores de ese año los q no van. O los que van y son los cuartos mejores de todos los competidores en su deporte no consiguen medalla. O, al llegar a las finales de la Copa Stanley de la NHL,  pienso en todos los equipos que trabajan tan duro toda la temporada y no ganan la Copa, la medalla, la oportunidad de ser declarados “los mejores”.

Los verdaderos campeones crecen a partir del proceso, independientemente del resultado, y se sienten humildes por la confluencia de acontecimientos cuando ganan.

La vida no es justa. Cuando nos fijamos un objetivo y trabajamos duro para conseguirlo, no hay garantías de que lo consigamos. Cuando te fijes un objetivo abrázalo. Luego respira y recuerda no cometer los errores que la gran mayoría de nosotros comete al pensar que el beneficio de establecer un objetivo y esforzarnos al máximo para alcanzarla es llegar a la meta. Es un error.

El beneficio de establecer un objetivo y de hacer todo lo posible por alcanzarlo es el aprendizaje y el crecimiento de lo que nos ocurre en el camino.

No se trata de lo que consigues en la vida, sino de en quién te conviertes como persona gracias a esos logros