La micro gerencia es un mal que siempre ha existido alrededor de los gerentes y en las empresas.  Su origen es muy simple; tan simple que muchos, enfrentados a esa simplicidad, suelen responder: “¡Que va! No puede ser tan simple…”

La clave está en la palabra confianza

Hoy en día, confianza es una palabra de uso frecuente. Considera cuántas veces lo has usado recientemente cuando piensas en tu equipo?

Frases como:

  • Si le tuviera más confianza, haría mi vida más fácil.
  • No confío es sus capacidades y no le puedo delegar nada.

 

Por supuesto, la confianza involucra a dos entes:

  • Receptor: está en la obligación de demostrarle al emisor que es merecedor de esa confianza y para ello debe demostrar capacidades múltiples, en las áreas en las que el emisor necesita ayuda y por lo que está considerando delegar (otra palabra clave)
  • Emisor: está en la obligación de facilitar el proceso de aprendizaje del receptor en todo lo que esté a su alcance (menos en hacerle el trabajo).

 

¿Por qué la construcción de confianza es tan importante?

Porque es la única forma de que el emisor se enfoque en las partes de su trabajo que no son delegables y que suelen ser mas estratégicas.  Usualmente, las prioridades de esas funciones no delegables quedan encubiertas por las emergencia e imprevistos que gritan cuando aparecen y nos distraen de lo realmente deben hacerse. Por otro lado, la única forma de potenciar las capacidades de las personas que trabajan con y para nosotros, es mostrarles que estamos dispuestos a correr riesgos con ellos, en nuestra intención y la de la empresa de hacerlos cada día mejores.

Y esto suele tener un gran efecto sobre la rotación de personal y sobre la lealtad que tan importante es en este momento donde lo virtual nos mantiene alejados unos de otros.

Por eso, el crear entornos de trabajo en los que la confianza pueda florecer, tenemos que entender cómo funciona realmente; es decir cómo se puede generar, cómo se construye y cómo se pierde. Debemos aprender a actuar y reaccionar de maneras que nos ayuden a estimular, incluso en las situaciones más difíciles.

Algunas estrategias que planteamos para generar confianza en su equipo de trabajo son:

  • Asigne roles muy bien definidos, en donde cada persona tiene muy claras sus funciones y hasta donde se espera que pueda llegar.
  • Muestre e involucre a sus colaboradores con la visión a largo plazo, con los objetivos planteados y con los resultados que se quieren alcanzar. De esta forma ellos entienden que la ejecución de sus acciones, por pequeñas que sean, tendrán impacto en el resultado final.
  • Enséñeles a hablar un mismo idioma, en el que el respeto sea la base. Dotar a todo su equipo de metodologías comunicacionales y de organización, en la que todos conocen los términos y mejores practicas garantiza que todos se mueven a la misma velocidad.
  • Permítales cometer errores, en el entendido de que todos los asuntos que Usted delega siguen siendo su responsabilidad, y debe tomar acciones al respecto.

Cuando sus colaboradores sienten esta libertad y retribución, la confianza de usted hacia ellos comienza a generarse, y el compromiso de ellos con usted comienza a ser protagonista de esta relación laboral.

Por Rosendo Roche.