¿Decidiste este año convertirte en un líder o gerente más inclusivo? ¡Sólo lo puedes lograr si te comunicas efectivamente! Y el primer paso para ello es explorar y conocer el estilo de tu comunicación personal, que es el resultante de tu personalidad, trayectoria, intereses, necesidades, con el que te sientes cómodo y no te hace lucir fingido. Y siempre te va a acompañar, inclusive en aquellos momentos de miedo escénico o situaciones imprevistas.

 

Una vez en control de tu estilo, debes incorporarle los siguientes tips:

Utiliza un lenguaje centrado en la audiencia.

hay que conocer de antemano las características del público con el que vas a interactuar: su profesión, el tipo de organización en la que trabajan, sus valores y elementos de cultura corporativa. De esta manera se usa el lenguaje que realmente produce sintonía con ellos y los impacta.

 

Es muy importante demostrar autoridad en el tema que se está tratando.

Explica de manera directa y clara las investigaciones que apoyan tus aseveraciones, pero a la vez mantén una actitud abierta, amistosa y de receptividad a todos los comentarios y puntos de vista. Recordemos que la comunicación es un “camino” de dos vías, por lo que es de gran interés el insumo que nuestro público pueda darnos.

 

El comunicador efectivo lleva un mensaje estructurado hasta el último detalle.

Propósito, misión, situación, resultados y plan de acción. De esta manera no sólo permite explicar el “qué”, sino el “por qué” de su mensaje. Y los pasos a seguir con sus implicaciones.  Toda una línea de pensamiento que permita que el acto comunicacional lleve a una verdadera toma de decisiones, a la acción que alcance nuestro objetivo.

 

Y, por último, ¡hay que ser auténtico!

Hablar con pasión no es un acto aislado: supone el manejar la naturalidad. Y aunque suene contradictorio, esto sólo se logra con muchas horas de práctica para transmitir emoción con nuestro lenguaje verbal y no verbal. Y lograr lo que todo comunicador busca: Una empatía con su receptor, ganar su confianza y crear un ambiente de inclusión y aprendizaje.

 

Por Albertina Roche.