No es sólo Zoom: Las plataformas digitales más populares tienen ciertas debilidades que agotan la mente y el cuerpo humano. Las reuniones virtuales han alcanzado su máxima expresión, con cientos de millones de usuarios al día y con protocolos sociales que distancian físicamente a las personas.

Sabemos que “googlear” es algo común en cualquier tipo de investigación.

El término “zooming” se ha convertido en la forma genérica de identificar y reemplazar cualquier tipo de videoconferencia. Investigadores de la Universidad de Stanford, luego de finalizar una serie de estudios sobre los efectos de las video conferencias, han realizado una advertencia: las video llamadas están produciendo un inmenso cansancio, a pesar del aumento considerable de su uso entre colegas, amigos y familias.

El profesor Jeremy Bailenson, director fundador del Laboratorio de Interacción Virtual de Stanford (VHIL), examinó las consecuencias psicológicas de pasar largas horas al día enfrente de Zoom, u otras plataformas virtuales. Bailenson, en su artículo del periódico “Technology, Mind and Behavior” del 23 de febrero, ha logrado aislar las cuatro consecuencias que contribuyen a la “fatiga del zoom”:

 

1) Contacto visual excesivo y muy intenso.

Tanto el exceso de permanecer visualmente conectados, como el tamaño que adquieren las caras en las video conferencias, son poco naturales. En una reunión normal la audiencia observa al presentador, a las personas, a sus notas o a otras cosas, pero en llamadas de zoom todo el mundo está viendo a todo el mundo.

El participante es considerado como un presentador sin audio, por lo que, si no hablas, de todas maneras, las caras están viéndote con detenimiento ya que el contacto visual es intenso.

La aparición de las caras en un tamaño muy grande es otra fuente de tensión que puede ser intimidante, pues se tiene la sensación de invasión del espacio personal. Cuando la cara de alguien se acerca mucho a la nuestra, nuestro cerebro lo interpreta como una situación intensa, y se pone en estado de alerta.

Solución:

Sacar zoom del tamaño completo de la pantalla de nuestra computadora, minimizarlo y usar un tecleado externo para aumentar el espacio entre uno mismo con respecto a las otras personas que participan.

 

2) Observarse a uno mismo constantemente durante los videos chats es fatigante.

Las plataformas de video, al enseñarte cómo luces durante un chat, restan naturalidad al proceso porque es como estar mirándote todo el tiempo frente a un espejo. Los estudios demuestran que cuando estás viendo tu propio reflejo. Eres mucho más crítico contigo mismo, lo que trae consecuencias emocionales negativas.

 

Solución:

Evita la práctica de mantener siempre encendido el video de todos (incluyéndote), al usar el botón de “ocultar la vista propia” y accede a él sólo cuando sea necesario con el rostro en un tamaño apropiado.

 

3) Los video chats reducen la movilidad de forma importante.

Con las videoconferencias el movimiento se limita mucho, las personas no pueden moverse ni caminar, sino permanecer estáticos en su “set virtual”.

Solución: 

Se recomienda pensar en opciones que permitan crear distancia y flexibilidad. Por ejemplo, una cámara externa alejada de la pantalla que propicie movimiento, tal y como lo hacemos en reuniones presenciales. Otra recomendación es la de apagar la cámara periódicamente durante estas video conferencias, de manera de regalarnos un descanso “no verbal”.

 

4) La carga cognitiva es mucho mayor en los video chats.

Bailenson resalta que en una integración “cara a cara”, la comunicación no verbal es natural. La interpretación de gestos y posturas se realiza de manera espontánea en nuestro subconsciente. Pero en video conferencias tenemos que trabajar mucho más. A fin de mandar y recibir señales. Hay que asegurarse de estar bien colocado frente a la cámara y gesticular para que te entiendan.

Solución: 

Durante largas sesiones de video conferencias, regálate un receso de “sólo audio”. Que no sea sólo apagar tu cámara, sino descansar de estar activo desde el punto de vista no verbal.

 

Finalmente, siempre recuerda que la finalidad principal perseguida con este tipo de reuniones es la TRANSMISIÓN DEL CONOCIMIENTO de una manera excepcional. Sin importar la tecnología que uses. Convierte la tecnología en tu aliada, aplicando estas sencillas estrategias y lograrás  que todos los participantes se enriquezcan con estas experiencias.

¡Vamos a zoom!

Por Albertina Roche.