Da la impresión de que llevamos años en estos “tiempos inciertos”. Nuestras rutinas fueron interrumpidas hace algunos meses y nos hemos visto obligados a adaptarnos. Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental al que hemos estados todos expuestos, en mayor o menor grado.

Es como si ahora:

  • Fuera más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y,
  • Estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

 

Si hacemos una búsqueda rápida en internet y encontraremos una avalancha de artículos recientes sobre:

  • Personas que no pueden concentrarse
  • El predominio de ese “bloqueo mental” y
  • Las diferentes formas de pérdida de concentración.

 

La teoría de la carga cognitiva

Existe una teoría psicológica, desarrollada por primera vez por el psicólogo australiano John Sweller y aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que podría explicar el porqué de esta situación, se llama teoría de la carga cognitiva.

 

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo”, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

 

Cuanto menos familiarizado estamos con una tarea, más dependeremos de esta memoria de trabajo para intentar identificar la información relevante y encontrar una solución.

 

Por el contrario, cuando somos es expertos, la mayor parte de lo que necesitamos saber se almacena en la memoria de largo plazo y podemos completar la tarea en “piloto automático”.

 

Esta teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la actualidad puede estar causando estragos en nuestra función mental.

 

Las nuevas rutinas que hemos adoptado nos obligan en cierta forma a despojarnos de la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo presencial (como las de antes) simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión. Ahora, si trabajamos de forma remota, debemos iniciar (y conocer) el software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar los tiempos a los posibles retrasos, etc.

 

Lo mismo ocurre con situaciones domésticas, como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

 

Estas adaptaciones forzosas nos han obligado a salir del piloto automático y le exigen, continuamente, a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo. De tal forma que la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

 

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que expertos, y esto es agotador.

 

Por otro lado, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información. La incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva.

 

Por ejemplo, cuando uno estamos ansioso nuestra capacidad de la memoria de trabajo se reduce. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema que requiera una resolución consciente. Parecido a los “nervios durante un examen”. ¿Sabes a lo que nos referimos?

 

La teoría de la carga cognitiva habla también de la “carga cognitiva externa”.

Que no es más que esa continua demanda que las distracciones tienen sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo. Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestra mente y la situación actual no deja de cambiar, lo que nos obliga a absorber información nueva continuamente.

 

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

  • En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

 

  • En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante hacer un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que nuestra memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones. Esto significa (pero no se limita a) comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

 

  • Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva externa”. Esforzarnos más en organizar nuestro tiempo y ser disciplinado con las distracciones. Debemos permitir que nuestra mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirnos menos agotados mentalmente.

 

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que estamos llevando al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y mucha autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

Adaptación de: https://www.bbc.com/worklife/article/20201103-cognitive-load-theory-explaining-our-fight-for-focus