El entrenamiento ejecutivo puede ser un gran impulso tanto para tu rendimiento como para la satisfacción laboral. Pero antes de empezar a trabajar con un entrenador, debes preguntarte si:  ¿Estás listo para un coaching de liderazgo?

Para cosechar realmente los beneficios del entrenamiento debes ser capaz de tolerar la incomodidad y estar abierto a la experimentación. Necesitarás adoptar proactivamente nuevas formas de comportamiento, incluso si estos enfoques no te resultan naturales. Y todo comienza por definir la situación.  He entrenado a varios ejecutivos que, al empezar el entrenamiento, no estaban claros sobre el porqué de la situación.  Y eso va en función del contratante de coaching.

 

Si tu empresa es la que está contratando el coaching para ti, debes preguntarte:

  • ¿Que está viendo tu empresa sobre tu situación?
  • ¿Qué quieren ellos mejorar de mí?
  • ¿Estamos totalmente alineados con respecto a los resultados esperados del entrenamiento?

 

Luego, debes enfocarte en tu persona:

  • ¿Entiendes lo que se persigue con el entrenamiento y el efecto que tendrá si eres exitoso?
  • ¿Estás de acuerdo con que el entrenamiento es la manera para lograr los cambios que tu o tu empresa esperan de ti?

 

Hay algo que es muy claro: no hay forma de entrenar a una persona que no quiere ser entrenado.   Y muchos coaches pasan por alto esta realidad, sólo para no dejar escapar la oportunidad de hacer dinero… ¡aunque el fracaso esté garantizado!

 

El “Accountability”

Debes estar listo y dispuesto a asumir la responsabilidad de tus defectos, en lugar de culpar a tu organización, a tu jefe o a tu equipo. En inglés, existe una palabra difícil de traducir: “Accountability” – y está relacionada con la responsabilidad sobre la actividad.

 

Culpar a otros por tus deficiencias y desviar tu responsabilidad obstaculizará tu crecimiento; reconocer tus fracasos ayudará a preparar el camino para tu desarrollo que incluye identificar esos aspectos subóptimos, analizarlos y preparar un plan para sustituirlos y/o eliminarlos.

 

Es esencial pedir apoyo cuando lo necesites.

Progresarás más rápido si te haces vulnerable ante los demás, incluyendo a tu jefe, a tus compañeros e incluso a los informes directos:

  • Comparte tus objetivos
  • Pide consejo
  • Escucha con curiosidad.
  • Y lo que es más importante: acepta y actúa según los comentarios constructivos que reciba.

E incluye, todo ello dentro del plan que tu coach desarrolle para ti.

 

Trabajar con un coach no es fácil

Sobre todo si no estás acostumbrado a que te digan lo que no quieres oír.   El coach no está allí para hacerte pasar un buen rato.  Está allí para enseñarte de dirigir tu mirada hacia aquello que está drenando tu productividad, tu capacidad de liderazgo o tu gestión en general y para compartir contigo las maneras en la que otras personas exitosas lograron superar situaciones similares a la tuya.

 

El entrenador tiene su función: compartir la forma como otros han resuelto situaciones similares y, con base en esa experiencia, llevarte hacia las mejores decisiones para resolver tu situación.

 

Tu responsabilidad es escucharlo

Poner todo tu esfuerzo en entender a cabalidad lo que él está compartiendo contigo y conjuntamente establecer las mejores próximas acciones que te lleven al alcance de las metas que tiene el entrenamiento.

 

Evita perder tiempo tratando de justificar los comportamientos que te llevaron a la situación que deseas mejorar.  Eso es como un adolescente que discute con su profesor sobre la nota de un examen en la que sacó 01/20 y sabe que eso ocurrió porque no estudió nada para la prueba.

 

Por lo tanto, asegurarte de que estás listo antes de comprometerte con un entrenador te ayudará a sacar el máximo provecho de la relación.

 

Por Rosendo Roche.