Cuando las personas están insatisfechas en el trabajo, pueden sentirse como si tuvieran dos opciones: dejar de fumar o expresar sus preocupaciones.

Las organizaciones pueden evitar la rotación y retener a más empleados creando entornos de trabajo en los que la gente quiera elegir expresar sus preocupaciones.

 

Una manera de ayudar a los empleados

A sentirse escuchados es realizar encuestas anónimas con regularidad que les permitan dar retroalimentación sobre varios aspectos de sus funciones.

Cuando las personas pueden hablar de sus frustraciones sin tener que enfrentarse a las consecuencias, los gerentes pueden obtener información valiosa sobre lo que sus empleados quieren y necesitan.

Comparta los resultados de estas encuestas con el equipo de liderazgo; es posible que desee abordar las preocupaciones comunes en una reunión externa de la compañía o en reuniones del equipo.

 

También es importante que los gerentes muestren a los empleados que están actuando en asuntos importantes.

Puede que no sea capaz de resolver todos los problemas o arreglar todas las insatisfacciones, pero demostrar que está dispuesto a escuchar es un buen paso para mejorar el trabajo de todos.

Luego trabajen juntos para elaborar un plan de mejora. Pregúntele al empleado cómo abordará los problemas que ha identificado. Póngase de acuerdo con los objetivos, una línea de tiempo para alcanzarlos y la frecuencia con la que comprobará su progreso.

Por supuesto, todo este proceso se simplifica si tanto usted como su colaborador usan una metodología de control de flujo de trabajo como GTD (Getting Things Done).

Una simple revisión de los Proyectos le permitirá identificar si realmente las prioridades están bien definidas y una revisión de las listas de ‘Próximas Acciones’ le permitirá identificar cuellos de botella y decisiones productivas sobre lo que su colaborador debe hacer en cada momento.

Por Rosendo Roche.