Talento y Felicidad parecieran no tener nada en común. La mayor parte de la gente piensa que el talento “se tiene o no se tiene”, y que la felicidad depende de tener salud, dinero o amor. O las dos. O las tres.

 

Por tanto, se comportan como sucesos independientes.

Pero nada más lejos de la realidad. Existen muchas definiciones de felicidad.  Según Ortega y Gasset “Felicidad es la vida dedicada a ocupaciones para las cuales el hombre tiene singular vocación”.

Está directamente relacionada con la cantidad de tiempo que pasamos ocupados en actividades que absorben completamente nuestra atención y nos agradan. Para este autor la Felicidad se logra cuando coinciden “nuestra vida proyectada”, que es lo que queremos ser, con “nuestra vida efectiva”, que es lo que somos en realidad.

 

¿Y cuál es el patrón con el que debemos medir nuestra vida actual?

Pues definitivamente nuestro talento. Todos hablamos de talento, porque todos buscamos talento. Y pareciera que es algo que no abunda en los diversos ámbitos de nuestra vida.

Pero definitivamente no creo que el problema resida en el ADN de las personas. Es un asunto de no saber usarlo porque no se sabe cuál es el que tiene y se acaba perdiendo. Muchas veces permanece oculto y no aflora porque no existen motivaciones reales, a menudo externas que lo hagan aparecer.

 

Y aquí entra en el juego una herramienta poderosa para aprehender el talento y es la voluntad.

Con ella enfocamos todas nuestras fuerzas al logro de un objetivo, de una meta, de un desafío. Empleamos nuestra energía para producir movimiento y en este proceso, al aplicar nuestras destrezas…conocemos cara a cara nuestro talento.

No el que ve nuestro jefe, o nuestro equipo de trabajo, o nuestra pareja: El que sólo aparece cuando nos esforzamos genuinamente en alcanzar un resultado. Y vemos un logro. Y entendemos que es producto de la sumatoria de aquellos esfuerzos únicos e irrepetibles que combinamos a “nuestra manera”.

 

Somos arquitectos de nuestro propio Talento.

Porque el Talento: “Inteligencia triunfante, inteligencia en acción” (José Antonio Marina) se cultiva a través de la semilla de la voluntad, con muchas horas de esfuerzo y de práctica. El talento es poner en valor lo que sabemos, queremos y podemos hacer.

 

El primer paso es escucharnos.

El primer paso que debemos dar en esta búsqueda de felicidad a través de nuestro talento es empezar a escucharnos: La voz interior que nos habla de nuestros sueños y aspiraciones. ¿Olvidaste algo en el camino de los deberes y responsabilidades?

 

El segundo paso es la experimentación.

Selecciona aquellas actividades que te llaman la atención, pero desde el interior de tu ser, no desde la lógica de tu pensamiento. Hazte preguntas tales como: ¿Qué es lo que me hace vibrar? ¿Qué es aquello que hago en forma natural y me pasaría horas haciéndolo e incluso pagaría por poderlo realizar?

 

Y el último paso es preguntar.

A familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. Es un insumo muy valioso pues es tu propia imagen vista desde distintas perspectivas. Seguro te vas a sorprender del resultado.

Y ponte en acción con aquello que te hace sentir realizado y dinámico. Y muy pronto, en ese “estar haciendo” aparecerá el disfrute, que es una de las 3 D de la Felicidad: Dominio, dedicación y disfrute.

 

Y empiezan a entrelazarse estas dos palabras poderosas

Y en algún momento caemos en la realidad que la felicidad tan sólo depende en:

  • Un 10% de causas externas
  • Un 50% es referencial (adquirido en nuestros primeros años donde nos “educan” para ser felices en el entorno familiar),
  • Un gran 40% es estrictamente voluntario.

A partir de actividades que pasan por el optimismo, la resiliencia y la actualización.

 

Talento y felicidad son las dos caras de una moneda

Haz lo que amas (Talento) y ama lo que haces (Felicidad). Las dos son producto de la preparación y de la oportunidad. Como dice Jacinto Benavente: “Muchos creen que el Talento es cuestión de suerte. Sin embargo, la suerte es cuestión de Talento.”

Construye tu propia felicidad desde el conocimiento y aplicación de tus dotes personales: ¡el mundo a la medida de tus sueños y posibilidades!

 

Por Albertina Roche.