Recientemente una disputa de alto grado se llevó a cabo en una organización de tecnología médica, en el cual comentan sobre el papel que ejerce el Departamento de Indagación y Desarrollo (DID) y a su vez la manera de “llenar el cronograma” con nuevos productos que los mantendrían competitivos, como resultado arrojó un detalle importante, cómo confundir el valor de las metas como herramientas con gallinas de huevos de oro.

Uno de los ejecutivos tuvo la idea de plantear diversas metas un poco drásticas para el número de nuevos productos creados y desarrollados en los siguientes 18 meses, mientras que otro ejecutivo cuestionaba y plasmó algunas preguntas: “¿Por qué entablar metas para este departamento?, ¿Cuál es la diferencia?

En el camino se pueden descubrir bastantes personas que se oponen sobre el costo que pueda llegar a tener que fijarse fines, gracias a la tensión que crean; por consiguiente, dichos fines son constantemente notados como las expectativas artificiales decretadas a partir de los niveles más elevados

Existe el dilema basado en: intentar de implantar objetivos bajos como para ser “realistas”, pero  amplios y altos como para ser “desafiantes, emocionantes”.

Un sinfín de libros de negocios y profesionales en motivación, sólo resalta un criterio bastante eficaz. El valor de las metas no está en el futuro que describen, sino en el cambio en la percepción de la verdad que promueven.

 

Aquello en lo que nos enfocamos cambia en lo que nos percatamos.

Nuestro cerebro filtra la información al notar algo en una situación (y no lo demás), con base en lo cual identificamos, lo cual llama nuestra atención. Ubicados en una reunión, los optometristas notan quién lleva anteojos, y los diseñadores de interiores detallan el color y estilo de la sala.

Ahora, si te detienes por un minuto e imaginas 5 años desde ahora, si tu vida pudiese ser tan increíble como la puedas imaginar, ¿Cómo podría ser una tarde de domingo? – ¿Leer las críticas de tu libro más vendido? ¿Navegar por el mar en tu propio barco? ¿Estarías relajado, inspirado y tendrías instantes de diversión con un montón de descanso, leer, jugar con los chicos, explorar nuevos pasatiempos? Ahora imagina lo bueno que serían los siguientes 10 min desde ahora…

 

Probablemente habrá imágenes diferentes

Son dos ejercicios de fantasía. Ambos dan órdenes a nuestra mente para buscar información importante y producir imágenes. ¿Cuál es mejor? Es dependiente de si quieres comenzar a tomar en consideración revistas de vela, ideas para un libro, o idear formas de tener más descanso. Dicha información está ubicada en cualquier lugar constantemente. Sin embargo si no estás “conectado” para percibirlo con un enfoque que te dirija a ella, sencillamente no hay.

El motivo de tener objetivos a largo plazo es el permiso otorgado para poder identificarnos con valores más elevados que logran cambiar nuestras propias percepciones filtradas. El futuro nunca sale reflejado (¡Siempre es hoy!) jugar con él, podría ser un instrumento eficaz para ver las cosas nunca antes observadas. Las organizaciones más innovadoras son las que poseen las metas mayores. El futuro es una ilusión, empero una que tienes a la mano.

 

“No hagas planes pequeños; no tienen magia para mover la sangre de los hombres y, probablemente, en sí mismos, no se realizarán. Haz grandes planes; apunta alto a la esperanza y trabaja recordando que un diagrama claro y lógico, una vez registrado, no morirá jamás.”

– Daniel Hudson Burnham –

Por David Allen.