Siempre me pregunte porque mis amigas no lograban que sus hijos organizaran su desorden cuando eran pequeños, en la medida que fueron creciendo me preguntaba por que debían sentarse a supervisar que hicieran las tareas, me costaba entender el poder de los hábitos, así como su relación con la productividad.

A punto de graduarse mis dos hijos del colegio el director me pregunto ¿cuál es tu secreto? Mi cara de sorpresa fue tal que decidió contarme que en todos sus años de experiencia eran muy pocos los niños capaces de siempre tener todo al día. Inclusive que lo que más le sorprendía en este caso es que ambos padres trabajamos tiempo completo.

En ese momento entendí el poder de los hábitos. Los pequeños pero poderosos hábitos pueden ser la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre una buena y una mala decisión, entre ser productivo o no, entre poder liderar o no, entre tener capacidad de innovar o no.

 

Es increíble que puedo con certeza decir que más de la mitad del éxito de mis hijos tiene su origen en los hábitos correctos.

 

La buena noticia es que nunca es tarde para generar los hábitos adecuados para lograr el objetivo que se espera.

 

¿Cual es la raíz de los hábitos?

 

El proceso, en el que el cerebro convierte una secuencia de acciones en una rutina automática, se conoce como “fragmentación” y está en la raíz de cómo se forman los hábitos.

 

¿Por qué surgen los hábitos?

 

Los hábitos, dicen los científicos, surgen porque el cerebro está constantemente buscando formas de ahorrar esfuerzo. El cerebro intentará convertir casi cualquier rutina en un hábito.

 

La formación de un hábito

 

Este proceso dentro de nuestros cerebros es un ciclo de tres pasos.

 

Primero, hay una señal, un disparador que le dice a tu cerebro que entre en modo automático y qué hábito usar. Luego está la rutina, que puede ser física, mental o emocional. Finalmente, hay una recompensa.

 

La recompensa ayuda a su cerebro a determinar si vale la pena recordar este ciclo en particular para el futuro: con el tiempo, cada ciclo: señal, rutina, recompensa; señal, rutina, recompensa: se vuelve cada vez más automático. La señal y la recompensa se entrelazan hasta que surge una poderosa sensación de anticipación y deseo. Finalmente … nace un hábito.

 

¿El cerebro deja de funcionar?

 

Cuando surge un hábito, el cerebro deja de participar plenamente en la toma de decisiones. Deja de trabajar tan duro o desvía el foco hacia otras tareas. Entonces, a menos que pelees deliberadamente contra un hábito, a menos que encuentres nuevas rutinas, el patrón se desarrollará automáticamente.

 

Aquí es donde surge nuestra gran oportunidad, todavía estamos a tiempo de generar hábitos que nos permitan ser mas productivos, hacer mas en el mismo tiempo y tomar mejores decisiones.

 

En mi búsqueda insaciable por siempre hacer el menor esfuerzo para obtener los mejores resultados me tope con que hay metodologías que nos ayudan y cambian la forma de hacer las cosas.

 

Intelectum ofrece tres metodologías que además de mejorar la productividad organizacional también mejoran la personal. Es posible desarrollar hábitos que lo grandes  lideres poseen.

 

¿Cómo cambiar un hábito?

 

Sabemos que un hábito no puede ser erradicado, sino que debe ser reemplazado. Y sabemos que los hábitos son más maleables cuando se aplica la regla de oro del cambio de hábitos: si mantenemos la misma señal y recompensa, se puede insertar una nueva rutina. Pero eso no es suficiente. Para que un hábito permanezca cambiado, las personas deben creer que el cambio es posible. Y la mayoría de las veces, esa creencia solo surge con la ayuda de un grupo.

 

Intelectum va mas alla de instruir, trabaja de la mano de las personas para que implementen y vivan sus nuevos hábitos.

 

¿Desaparece un hábito?

 

Los hábitos nunca desaparecen realmente. Están codificados en las estructuras de nuestro cerebro, y eso es una gran ventaja para nosotros, porque sería horrible si tuviéramos que volver a aprender cómo conducir después de cada vacación. El problema es que el cerebro no puede distinguir entre los malos y los buenos hábitos, por lo que, si tiene uno malo, siempre está al acecho, esperando las señales y recompensas correctas “.

 

¿Aún curioso?

Lo invitamos a que nos contacte y conversemos como generar los hábitos correctos pueden ayudarlo a usted y su organización haciendo una cita aquí.