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El Director General de Starbucks, Howard Schultz dice que “hay momentos en la vida en donde nos armamos de valor para tomar decisiones que van en contra de la razón, el sentido común y el sabio consejo de la gente en quien confiamos. Pero sin embargo, aprendemos, porque a pesar de todo el riesgo y los razonamientos, nosotros creemos que el camino que estamos eligiendo es el correcto y el mejor.” Yo le recomiendo a la gente sacudirse los fracasos y seguir adelante. ¿Cuánta gente ha tenido inicios fáciles?, ¿Cuánta gente ha fallado en sus primeros intentos? Muchos. Y han fallado más de una vez en su camino al éxito y en lo que la gente espera de ellos. Pero no se detienen, ellos siguen; hasta pasar de ser ordinarios a extraordinarios.

 

Walt Disney.

En la actualidad Disney; factura billones en mercancía, películas y parques temáticos alrededor del mundo, pero Walt Disney tuvo un comienzo difícil. Fue despedido de un periódico por “su falta de imaginación y buenas ideas”. Después de eso, Walt inició varias empresas que no funcionaron y lo dejaron en bancarrota; pero continuó intentando. Hasta que eventualmente, encontró la fórmula ganadora.

 

Albert Einstein.

La mayoría de nosotros toma el nombre de Einstein como sinónimo de genio, pero no siempre fue tan prometedor. Einstein no habló hasta que tuvo cuatro años y no leyó sino hasta los siete, lo que provocó que sus maestros y padres pensaran que tenía algún daño cerebral, que era lento y antisocial.

 

Thomas Edison.

En su infancia, los maestros le dijeron a Edison que era “muy tonto como para aprender algo”. En lo laboral tampoco le iba bien, fue despedido de sus primeros dos trabajos por no ser productivo. Incluso como inventor, Edison tuvo más de 1000 intentos fallidos antes de lograr éxito con la bombilla eléctrica.

 

Fred Astaire.

En su primera prueba ante las cámaras, el director de casting de MGM escribió una nota sobre Astaire: “No sabe actuar. No puede cantar. Ligeramente calvo, puede bailar un poco.” Astaire continuó y se convirtió en un increíblemente exitoso actor y cantante. Conservó esa nota en su mansión de Beverly Hills como un recordatorio de lo que tuvo que pasar.

 

Charles Schulz.

La caricatura “Snoopy” ha tenido una fama trascendental, sin embargo, a este caricaturista, sus mismos compañeros en la preparatoria, le rechazaron todas las propuestas para su anuario. Incluso al iniciar su vida laboral no tuvo un camino fácil al ser rechazado de un puesto al que aplicó en la compañía de Walt Disney.

 

J.K. Rowling.

Tal vez Rowling pueda ser ahora famosa gracias a Harry Potter, pero antes de publicar la serie de novelas, estaba prácticamente sin un centavo, severamente deprimida, divorciada, intentando criar a un hijo por su cuenta, asistiendo a la escuela y escribiendo una novela. Rowling fue de, depender de la ayuda del gobierno para sobrevivir, a ser una de las mujeres más ricas en el mundo en un lapso de sólo 5 años gracias a su arduo trabajo y su determinación.

 

Michael Jordan.

La mayoría de la gente no creería que un hombre reconocido como el mejor jugador de básquetbol en la historia, fue dejado fuera de su equipo de básquetbol de la secundaria. Por suerte Jordan no permitió que ese tropiezo lo detuviera y siguió jugando. El declaró: “he fallado más de 9000 tiros en mi carrera, he perdido casi 300 juegos, en 26 ocasiones me han confiado el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra vez en mi vida, y es por eso que he triunfado.”

¿Qué tienen todos ellos en común? Todos tomaron el 100% de responsabilidad por la situación que estaban viviendo. Ellos eligieron ser extraordinarios. ¿Cuánta gente en tu vida se ha puesto metas altas?, ¿Cuántos te han dado un buen ejemplo? Por qué no ser uno de esos que ponen un ejemplo a los demás.  Si estás buscando el impulso de mejorar en tu carrera, en tu vida y en tus relaciones, debes hacer lo que sea necesario.

El cimiento del éxito se compone de cuatro principios básicos:

  • Convicción
  • Dedicación
  • Concentración
  • Habilidad

Todo gran logro, ya sea en los negocios o en la vida, viene como resultado de haber tomado una decisión y ejecutarla de la manera que se crea mejor. Las cosas no simplemente pasan. ¡La gente innovadora y que toma riesgos es la que hace que pasen! Así que no te detengas, sigue intentándolo. Hasta que te conviertas De ordinario a extraordinario.

 

Por John Tschohl.

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