Los conflictos laborales son una vía para identificar las oportunidades de mejora en una organización. Es por esto que todo profesional de recursos humanos debe estudiar las causas de dicha polémica. Solo así entenderá las consecuencias y buscará las mejores soluciones.

Sin embargo, también debes conocer que los conflictos son casi inevitables. Son parte de nuestra vida y nuestro relacionamiento como especie.

Es por esto que reiteramos, que la importancia radica en la estrategia que empleamos para encontrar la mejor solución a este conflicto.

Tipos de conflictos laborales y sus causas

Existen ocho causas comunes para los conflictos laborales, los psicólogos Art Bell y Brett las enumeran:

  1. Recursos
  2. Estilos
  3. Percepciones
  4. Metas
  5. Presión
  6. Roles
  7. Distintos valores personales
  8. Políticas impredecibles.

Además de presentarte el análisis de las causas, en el presente artículo, reflexionaremos sobre las consecuencias del conflicto laboral en una empresa.

1- Conflicto de recursos:

En todas las organizaciones hay recursos compartidos. Las impresoras, por ejemplo. Son herramientas de trabajo que varias personas utilizan durante su jornada laboral.

El uso de recursos compartidos es una rica fuente de conflictos en las empresas.

“¿Quién consumió el papel de la impresora? Necesito imprimir primero…” , son algunas de las frases recurrentes en cualquier oficina.

Un gerente líder debe saber manejar estas realidades, informar sobre las prioridades y apoyar a sus equipos, sin menospreciar el trabajo de otros. También, es importante conversar sobre el trabajo en equipo. Todos sumamos y todos los trabajos son importantes, pero algunos son prioritarios.

2- Conflicto de estilos:

Desde nuestra etapa de temprana formación, vamos desarrollando nuestra forma de ser. Así, construimos un mundo a nuestra justa medida. Formas de dormir, comer, caminar, jugar, compartir, estudiar, todo responde a nuestros gustos.

En el trabajo es igual. Vea a sus compañeros. No hay dos iguales. Las gavetas de los escritorios son un reflejo de su estilo. Existen empleados desordenados, muy ordenados, olvidadizos, procrastinadores de oficio, entre otros, y todod juntos en un mismo salón.

En un equipo, debe tomarse en cuenta cada estilo y evitar choques por las distintas formas de ver el mundo.

Se recomienda realizar un test de personalidad, como el que facilita Top Service, para conocer los diferentes estilos de cada quien y sacar un mejor provecho de las diferencias.

3- Conflicto de percepciones:

Aquí entra en juego la comunicación clara y precisa.

Cuando se emite un mensaje, con las palabras justas y necesarias, no hay oportunidad de interpretaciones individuales, chismes o guerras internas.Ante cualquier situación, positiva o negativa, no permita que la percepción de cada quien sume o reste.

Cada quien tiene un punto de vista. Todo lo analizamos desde nuestra acera. Pero en una organización, la comunicación debe ir en consonancia con lo que se desea.

Una de las metodologías que manejamos en Intelectum es Streamline. Precisamente promueve herramientas para sanear la comunicación.
Streamline restablece la forma en que nos comunicamos e interactuamos. Enseña a decir menos para lograr más.

4- Conflictos en las metas:

Las metas deben ser comprendidas por todos los miembros de un equipos. Desde las personas que tienen roles supervisorios hasta los supervisados.
También se deben conocer las acciones que se ejecutarán para alcanzar la meta.

Todas las metas requieren tareas distintas. Algunas pueden ser realizadas en paralelo, otras no.

Cuando un empleado es el encargado de realizar esas tareas, se debe entender todo el proceso.

La meta genera conflicto cuando un trabajador no está claro con ella. No conoce las prioridades o el proceso.

Frecuentemente, cada meta se compone por un conjunto de tareas. Cada una de ellas realizadas por diferentes actores. Cada quien debe realizar su tarea para que continúe el proceso. Eso debemos saberlo.

5- Conflicto por presión:

En un mundo tan competitivo como el actual, muchas veces debemos trabajar bajo presión.Es una de las cosas que resalta en la mayoría de los curriculums que llegan a una empresa.

“Sé trabajar bajo presión”, dice la mayoría.

Pero la verdad dista mucho de esa aseveración.

Cuando nuestro trabajo depende de terceros o un recurso está ocupado, es muy probable que se genere conflicto por presión.

Para evitar este tipo de conflictos, debemos revisar las fechas de entrega y las prioridades. Todo, siempre y cuando no sea una emergencia, podría cambiarse y comunicarse.

6- Conflicto de roles:

Un líder de equipo debe conocer la estructura de cargos bajo su supervisión.

Al momento de asignar un trabajo, debemos respetar la estructura organizativa y los límites de cada cargo.

Cuando solicitamos que alguien realice un trabajo que no le corresponde, acción que puede responder a una emergencia, debemos notificar la razón. Así evitamos el desarrollo de un conflicto laboral.

A nadie le place hacer el trabajo de otro. Recuerdalo siempre.

7- Conflicto por diferencias en los valores personales:

Ahora le toca el turno a la ética y los valores personales.

Debemos construir una relación de confianza plena con nuestros colaboradores. Esa confianza debe permitir que hablen cuando sienten que una tarea puede violar sus creencias o valores.

Este tipo de conflictos es complicado y puede ser atómico. Evitemos llegar a puntos de no retorno o toma de decisiones perjudiciales.
Lo más recomendable es que cada líder de equipo conozca bien a sus colaboradores.

Este conocimiento le permitirá trabajar en consonancia con sus intereses, parámetros de vida, ética, creencias y valores.

Una condición laboral fundamental es que cada trabajador se sienta respetado.

8- Conflictos causados por políticas impredecibles:

Imagine por un momento un juego sin reglas claras. Peor aún si las reglas se van construyendo a medida que sean necesarias.
La injusticia y el caos reinará.

Para evitar este tipo de conflicto es necesario construir un marco de acción claro. Además, debe comunicarse con precisión.Cada miembro de su empresa debe conocer las reglas, respetarlas y promover su cumplimiento.

Aquí no debemos tener espacio para la interpretación. Es decir, debemos evitar el conflicto a partir de la claridad de las reglas.

En conclusión, los conflictos están a la orden del día. Pueden surgir en cualquier momento. Es nuestro trabajo es importante saber cuándo y cómo trabajar sobre ellos.

Conocer las causas no solucionará el conflicto inmediatamente, pero ayudará a comprender la raíz del mismo.

Apenas nazca el conflicto, debemos trabajar en su solución. Darle largas o ignorarlo, puede ser muy nocivo para ti, tu equipo y la organización.

También podemos trabajar en la construcción de mecanismos para evitar los conflictos.

Canales de comunicación, feedback con tus colaboradores, revisión constante de las metas, podrían ser algunas de esos mecanismos.

Fuente : https://www.gestiopolis.com