Las mascarillas ocultan nuestras expresiones faciales, y, por ende, dificultan la comunicación.

Piensa en todas las formas no verbales en las que inconscientemente transmitimos sinceridad, confianza, buenas intenciones o confusión. Y aunque son fundamentales para combatir la pandemia, las mascarillas dificultan la captación de esas señales sutiles.

 

¿Cómo podemos entablar una relación con nuestros colegas, aunque tengamos la mitad de la cara cubierta?

 

Empieza por usar tu “voz de mascarilla”.

Habla más alto de lo normal y transmite emociones con tu cadencia e inflexiones. A continuación, practica la escucha activa dando señales verbales, como un simple “Mm mmm” o “Te escucho”, a su interlocutor. Recuerda que él está más necesitado ahora de saber que su mensaje te está llegando y por eso es necesario el clásico: “te entiendo” o un “¡claro!”.

 

Utiliza otro tipo de lenguaje corporal

Como asentir con la cabeza o hacer gestos, cuando de otro modo habrías utilizado tu cara para comunicar algo sutil. También es necesario actualmente exagerar el uso de nuestras manos.  Refuerza tus mensajes con el movimiento adecuado y potenciador de tus manos, sin caer en el clásico error de que los movimientos sin sentido compitan con tu mensaje en el intento de captar la atención de tu interlocutor.

Debemos ser creativos con nuestra respuesta oral pero aún más con nuestra comunicación no verbal. La sonrisa es quizá nuestra herramienta de comunicación no verbal más importante; pero la mascarilla complica el proceso su efectividad.

 

¿Cuál es la alternativa?

Haz lo posible por sonreír con los ojos.

Puede parecer incómodo, antinatural o exagerado, pero los bordes exteriores de los ojos tienden a arrugarse cuando sonríes.  Entonces, exagera tu sonrisa (total ¡nadie te está viendo los labios!).

Recientemente estuve de viaje y me impresionó la cantidad de personas que usan mascarillas en las que la parte que cubre los labios es de plástico transparente, lo que permite ver los labios incluso con la mascarilla puesta.

 

Las mascarillas formarán parte de nuestras vidas en el futuro inmediato, pero con un poco de esfuerzo, imaginación e innovación, se pueden superar los retos de comunicación que presentan.