En el mundo actual de las comunicaciones empresariales, existen muchas opciones que están a nuestra disposición 24/7.

 

Los canales también han experimentado cambios, cada uno con su estilo y propuesta particular:

  • Emails: Para mensajes secuenciales entre personas y grupos.
  • Mensajes instantáneos: Intercambios de persona a persona para atención rápida.
  • Chats: Conversaciones en línea. Muy numerosos.
  • Documentos digitales: Distribución de ideas y resultados formales.
  • Plataformas sociales: Twitter, Facebook, Instagram. Expresiones personales.

Lograr ponerse de acuerdo en cómo y cuál canal usar es la base para un ambiente comunicacional efectivo en cualquier empresa.

 

No se puede negar la enorme utilidad de las comunicaciones escritas.

Las interacciones basadas en texto son a menudo más simples y eficientes, y permiten a la otra persona responder a su gusto. Si estás enviando un mensaje directo, una actualización rápida o un archivo adjunto, entonces los correos electrónicos y los textos son el camino a seguir.

Pero si necesitas ponerte al día con un colega sobre algo importante o hablar sobre una situación compleja, considera una llamada telefónica de la manera cómo se hacía antes.

Nuevas investigaciones muestran que la comunicación verbal nos ayuda a sentirnos más conectados con la persona con la que interactuamos. Y aunque tengamos la tecnología para hacer videoconferencias, ver la cara de otras personas nos hace sentir más conectados con ellas.

 

Usar canales en “tiempo real” o no, es estratégico.

Como podemos observar, el criterio de usar canales en “tiempo real” o no, es estratégico. Dependerá de qué tan rápida y simultánea se requiere esa respuesta comunicacional: ¿Debe ser inmediata y sin retraso, o puede permitirse un período de asimilación y reflexión? De esta respuesta dependerá la selección de una u otra herramienta comunicacional.

 

La necesidad o no de preservar la data.

Otro factor a considerar es la necesidad o no de preservar la data que estamos usando y poder tener acceso a ella cada vez que necesitemos una guía a seguir.

En este mundo actual de informalidad e inmediatez, el poder contar con registros de nuestra trayectoria empresarial nos da perspectiva y control.

 

La comunicación activa.

Necesitamos movernos en todo momento hacia una comunicación que nos lleve directo a la acción requerida.  Y nos referimos a la comunicación activa: donde cada quien sabe lo que se espera de uno y no existe espacio para las interpretaciones.

 

La comunicación focalizada.

Una comunicación focalizada a diferencia de la denominada comunicación pasiva, cuya información es susceptible de ser interpretada de diversas maneras pues muchas veces es ambigua.

Esta última tiene su razón de ser cuando es usada para compartir información, o cuando no es necesaria una interacción.

Pero una comunicación de estilo:

  • “Dale una mirada a esto…”
  • “Observa abajo…”

puede crear confusión que conduce a acciones ambiguas y que no logran atar la acción con el objetivo propuesto. Recordemos que una comunicación efectiva es una comunicación activa.

 

En Intelectum

Ponemos a su disposición el Módulo de la Voz y la Palabra en Acción para introducirnos al mundo de las comunicaciones efectivas en las empresas.

  • En la Voz se explican las características y beneficios de las reuniones y llamadas, del feedback y de las presentaciones.
  • En la Palabra se profundiza sobre el uso y ventajas de los correos electrónicos, los mensajes y los documentos.

Para finalizar, se establecen las guías para el diseño de un Protocolo Comunicacional en las Organización: Las reglas del juego en materia comunicacional.

 

Dominar el flujo comunicacional

De esta manera, logramos dominar el flujo comunicacional en nuestras empresas y desaparece el agobio y angustia de estar inmersos en una avalancha de información e interacciones que no entendemos ni sabemos manejar.

La tecnología nos ha dado mejores y más eficientes maneras de estar conectados, pero ¿tenemos las herramientas y sistemas adecuados para poder gerenciarla?

 

Por Albertina Roche.