Imagina que estás haciendo una presentación sobre la dirección estratégica de la empresa cuando uno de tus colegas te interrumpe… Haces una pausa, respondes a su pregunta y continúas con tu punto. Sólo hasta que te alguien más te interrumpe nuevamente. ¿Te suena familiar este escenario? Todos tenemos colegas, amigos o parejas que parecen incapaces de permitir que terminemos una frase. Entonces, ¿cómo manejar esta la interrupción de los colegas de manera efectiva?

 

¡Hay varias tácticas!

Pero es importante entender cuándo y por qué las personas interrumpen a otros:

 

Normas culturales diferentes.

Interrupción constante.

Al principio de la relación con mi pareja, era interrumpido constantemente. Entendí que le encantan los argumentos basados en datos y buenas pruebas, así que me presenté a una de nuestras citas con una impresión de un trabajo de investigación titulado: “La superposición de la charla y la organización de los turnos de conversación”.

La primera frase decía:

“La distribución ordenada de las oportunidades de participar en la interacción social es una de las condiciones previas más fundamentales para una organización social viable”.

Me dijo:

¡Mensaje recibido!

 

Después de eso, empezó a vigilar su tendencia a interrumpir.

¡Que culpó a su herencia latina! (Los latinos solemos ser expresivos y verbales, y tendemos a tomar las interrupciones, como una señal de interés en la conversación más que como una falta de interés en lo que alguien está diciendo).

Más tarde, incluso encontré algún apoyo empírico para la idea de que la cultura juega un papel en las interrupciones cuando se lee sobre cómo las personas de culturas individualistas y colectivistas interactúan en la conversación.

 

Hay estudios al respecto

En un estudio los participantes japoneses (cuya cultura es colectivista) tendían a cambiar su estilo habitual de interrupción cooperativa (por ejemplo, interrupciones que pedían aclaraciones) al estilo más intrusivo norteamericano cuando entablaban conversaciones en inglés con estadounidenses. Además, el número de interrupciones intrusivas era mayor en las conversaciones entre participantes japoneses y estadounidenses mantenidas en inglés que en las conversaciones entre dos participantes japoneses en japonés.

De manera similar, en otros estudios con culturas diferentes, la persona que hablaba un segundo idioma a menudo cambiaba al estilo de habla al del hablante nativo.

 

Estatus

La herencia no es el único factor que afecta a la interrupción

De la literatura, aprendí que la herencia no es el único factor que afecta a la interrupción. Estudios de discusiones de grupo y conversaciones durante las reuniones han encontrado que el estatus es otro.

A las personas de alto estatus se les pide su opinión más a menudo, hablan más, reciben más comentarios positivos, son elegidos como líderes más frecuentemente, tienen más probabilidades de influir en las decisiones de su grupo, y en general dominan la conversación. Los estudios de conversaciones que involucran a parejas y familias también han encontrado tales efectos de estatus.

 

Señalar el poder a los demás

Las personas tienden a dominar las conversaciones e interrumpen cuando se sienten más poderosas que los demás en la sala o cuando quieren señalar el poder a los demás. En una investigación con Leigh Tost (Universidad del Sur de California) y Rick Larrick (Universidad de Duke), se encontró que cuando indujimos a las personas a sentirse poderosas, al hacerles escribir sobre un momento en el que tuvieron poder sobre otras personas, dieron más peso a sus propias opiniones que a las de un asesor más informado a la hora de tomar decisiones.

 

En otro estudio

Los líderes de equipo que fueron inducidos a sentirse poderosos hicieron la mayor parte de la charla durante la discusión del equipo e interrumpieron frecuentemente. Como resultado, estos líderes no se enteraron de la información crítica que tenían otros miembros del equipo.

 

En mi experiencia docente

En el área de Productividad y Comunicaciones de Alto Impacto, encuentro que los estudiantes que son asignados al azar al rol de líderes de equipos experimentan una sensación de poder y exceso de confianza que los lleva a dominar la conversación del equipo. Hablan más, interrumpen, dan directivas – y escuchan muy poco. En consecuencia, no aprenden de los demás, con consecuencias perjudiciales para el rendimiento del equipo.

 

¿Cómo manejar las interrupciones de los colegas?

Las siguientes estrategias simples pueden ser de las más exitosas:

 

1.- Adelantarse al interruptor.

Claro que puede pedirle a la persona que interrumpió que le permita terminar lo que estaba diciendo. Mejor aún, antes de empezar a hablar, vea lo que planea decir y estipule cuándo está bien interrumpir.

La consultora Laura Rose sugiere decir:

“Hay muchas piezas diferentes en esta explicación, así que por favor tengan paciencia. Quiero contarles toda la historia. Luego quiero que nos sumerjamos en ella y que nos den sus ideas sobre detalles específicos”.

Este tipo de “movimiento adelantado” puede detener al interruptor antes de que empiece.

 

2.- Mantenga una conversación privada constructiva.

Si las interrupciones continúan, hable con la persona en privado. Déle al interruptor el beneficio de la duda; puede que no se dé cuenta de su tendencia a interrumpir. Hable con la persona sobre lo que ha observado y durante cuánto tiempo, y explíquele cómo le afecta a usted (y a los demás, si procede). Esta charla directa, cuando se enmarca de forma constructiva, es más probable que produzca un cambio de comportamiento.

 

3.- Reclute al grupo.

Si prefiere evitar avergonzar al que interrumpe, puede dirigirse a todo el grupo sin señalar con el dedo. Pida al grupo que reflexione sobre si se están comunicando eficazmente juntos y qué podría mejorarse. Esta estrategia permitiría a todos los miembros, incluido usted, aumentar su conciencia sobre los desafíos que enfrenta el grupo, un primer paso importante para abordar problemas como éste.

 

Al abordar las interrupciones del pasado, podrá evitar las futuras y fomentar conversaciones equilibradas y eficaces.

 

Por Albertina Roche.